Los que crecimos con la televisión en blanco y negro todavía recordamos a Gloria Valencia de Castaño con su frase “…lástima que la televisión no sea en colores..”, al referirse a las maravillas que dejábamos de ver los televidentes colombianos, al no tener ese adelanto del cual disfrutaban nuestros congéneres del hemisferio norte.
En una perspectiva distinta, sería importante poder formarnos una opinión más clara sobre la forma en que en nuestro medio se hace seguimiento al tema de conflicto de intereses y al mal uso de la información privilegiada, tratándose de transacciones en las cuales el precio de las acciones en el mercado bursatil, puede tener impactos muy significativos en la valoración de los portafolios en los que están invertidos los ahorros de millones de Colombianos.
Esta consideración surge a propósito de noticias aparecidas en el “Financial Times” en su edición de hoy 14 de Junio de 2011, en las que se da cuenta de lo positiva que resulta para el mercado de capitales de Gran Bretaña, una reducción significativa en el indicador de transacciones sospechosas relacionadas con adquisiciones y fusiones de empresas (el mas bajo en los últimos 8 años), en la batalla que se da en el mundo por parte de los entes reguladores para combatir el uso indebido de la “ información privilegiada”.
Que en el mundo “desarrollado” como en el hemisferio sur se presenten situaciones de abuso como las que de tiempo en tiempo se han vivido en los mercados financieros, es una muestra de que la ambición desmedida y la codicia humana son lugares comunes que no distinguen geografías, razas, afiliaciones políticas, ni religiosas.
Donde sí hay una gran diferencia, es en la forma como en las distintas sociedades se ventilan ese tipo de situaciones. En unas, las heridas se oxigenan como parte de una sana profilaxis y en otras se mantienen ocultas, en la creencia de que así se contribuye a la sostenibilidad de las instituciones.
Donde sí hay una gran diferencia, es en la forma como en las distintas sociedades se ventilan ese tipo de situaciones. En unas, las heridas se oxigenan como parte de una sana profilaxis y en otras se mantienen ocultas, en la creencia de que así se contribuye a la sostenibilidad de las instituciones.
Desde mi punto de vista …”lástima que la supervisión financiera no sea en colores…”

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