La razón es obvia y tiene que ver con los múltiples mecanismos de contagio que en una economía globalizada se pueden presentar. En el día de hoy en una de las notas editoriales el NY Times toca el tema, refiriéndose a lo difícil de precisar y medir el impacto que sobre la economía Norteamericana podría tener un colapso bancario en Europa.
Hace mención el diario americano, a la dificultad de medir el impacto que sobre la banca de USA podría tener una posible crisis de insolvencia de su contraparte europea y su contagio por la vía de operaciones con derivados (credit default swaps), cuyo monto no se puede determinar, por tratarse de un mercado opaco, sin transparencia y que no está regulado. En pocas palabras dice el editorial "remember AIG".
Pues bien, en nuestra realidad Latino americana Caballero destaca el recalentamiento de economías como la Brasilera, la mayor inflación observada y la elevación de las tasas de interés en ese país, pero se queda corto también en comentar que el principal riesgo detrás de todo ello es la desinflada de la posible burbuja del crédito de consumo, en el que gracias a unas tasas de inflación y un costo del dinero bajos, ese país ha tenido una expansión sin antecedentes en el crédito dirigido a estratos nunca antes servidos por la economía de mercado y que en mi opinión son los primeros afectados por un costo mayor del dinero, con su consiguiente efecto adverso en la cartera bancaria y la demanda interna.
Dios nos libre que la crisis del subprime en USA y la crisis de la deuda soberana en Europa se conecten y se encuentren con una crisis del crédito de consumo en nuestra región.
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